Pombo , se publica en muy diferentes versiones, por motivos de espacio y filosofía, en La Opinión de Murcia y Cambio16, y en esta web; mes de noviembre.

Pombo

Perfecto. Esta vez lo han hecho perfecto: los organizadores del premio literario -le pese a quien le pese- más codiciado de España: El Planeta. Lo han hecho bien desde el principio, ya en la ceremonia de entrega estaba el Príncipe de Asturias dando envergadura al acto en que se hacía público el galardón. Y el galardonado, imposible haber elegido uno mejor: Pombo, la bomba transmutada en escritor: académico, premio Herralde, showman como hay poquísimos en el mundo literario..., la bomba, insisto. Una “apuesta” empresarial impecable. Diez para Planeta, el grupo Planeta, la empresa Planeta, pleno al quince. Y por ello, a pesar de mi ingenuidad natural, creo que sobrepasa la simple coincidencia el dato de que la protagonista pombina sea una economista. En tiempos que el dinero se ha convertido en algo sagrado -(¿alguna vez no lo ha sido aunque entre católicos, y nuestro país lo era hasta el gramo sumo, estuviese mal siquiera mencionarlo?)- el hecho de reconocer que quienes mueven lo sagrado, el dinero, cumplen una función que trasciende lo práctico para rozar con la punta de los dedos lo espiritual, lo sagrado; y a ello juega, está jugando excelente y conscientemente, Álvaro Pombo. Porque Pombo juega a todo, para eso es un escritor comme il faut, con capacidad de inventarse un personaje tras el que se oculta, inaccesible la verdadera persona que sea Álvaro Pombo y a quien casi nadie conoce. Pero ¿quién necesita conocer al “verdadero” (sí, hay que entrecomillarlo) si ya tenemos la fortuna de contar con el Pombo creado por Pombo?
La primera y única vez que he visto a Pombo en directo y en acción durante la presentación de los últimos Nadal. Terrific, que diría un anglohablante. Really terrific. Se comió el libro que pensaba, el del ganador, mi amigo, muy viejo amigo, Eduardo Lago. Se comió el libro, se comió a Eduardo y se comió el salón de actos de La Casa de América, gigantesco como es y atiborrado como estaba. Como íntimo de Ed Lake habría preferido que hubiese presentado su libro cualquier otra persona del mundo, yo mismo me habría ofrecido encantado, pero como espectador, ¡ah, cuán feliz soy de haber tenido ocasión de asistir a aquel show alucinante de Pombo! Tosía, se atragantaba, mareaba crujientes papeles, abría los brazos gigantescos, se apoyaba en la mesa, hacía pausas inauditas, miraba a la audiencia con aire de sorpresa como si de repente hubiese descubierto que estaba allí..., magistral.
Y no menos magistral es la promoción para el Planeta que se está montando el gran Álvaro Pombo, desde Cela nunca había visto nada igual de inteligente, con ese toque de aristócrata pizquita rancio y muy norteño, que gana a cualquier posible interlocutor con sólo poner un pie en la escena. Y lo más genial: la novela. La novela es una novela de Pombo. Dije una vez en Las Noches Blancas de Dragó en Telemadrid que si un día pudiera acceder al Planeta les escribiría mi mejor novela. Pombo ha repetido mis mismas palabras. Y ha cumplido. Su mejor novela. Como debe ser. Como un caballero. Entiendo que no haya nadie en toda la península que no esté ansioso por leerla.


 

 

 

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