Un Escritor Francés, se publica en diferentes versiones, por motivos de espacio y filosofía, en La Opinión de Murcia y Cambio16, en marzo.


Un Escritor Francés


Hace aproximadamente un año apareció en el mercado (MERCADO: ACTIVIDAD RELATIVA A LA COMPRAVENTA DE BIENES O SERVICIOS) literario español un libro que nacía de una idea absolutamente genial, a saber: animar, dar vida, a los personajes que el celebérrimo pintor norteamericano, Edward Hopper retrató en el más famoso de sus cuadros: Nighthawks (Noctámbulos, según la traducción al castellano más conocida, Tiburones de la Noche si descompusiésemos la palabra inglesa en dos). El escritor responsable de tan brillante como audaz tarea -que tituló Final de Verano- respondía al nombre de Philippe Besson, quien este año, invitado por la siempre eficaz Alianza Francesa, ha presentado en nuestro país su penúltimo trabajo: Un Chico Italiano.
No había leído, aún no lo he hecho aunque ya lo tengo en la mesilla de noche, Final de Verano cuando me llegó esta última entrega traducida al español de Philippe Besson gracias a los buenos oficios de Ana Kuntz, la encargada de prensa de Alianza Literaria. A pesar de que estaba tremenda, permanentemente, ocupado me leí Un Chico Italiano de un tirón; es un libro de doscientas páginas con letra grande y márgenes amplios. Me gustó. Me gustó sobre todo la estructura -está concebido como una pirámide dividida en cuatro niveles que Besson llama "libros" pues para eso él se mueve en el mercado de la literatura y no en el de la arquitectura funeraria egipcia. Me gustó porque aplica una técnica similar a la de Alejandro Baricco en su libro más famoso: Seda; es decir, que utiliza fragmentos breves, de poco más de dos páginas, para finalmente armar un puzzle que -observado en su conjunto- conforma una buena, correcta y agradable novela. Y esa es precisamente la línea que sigo en la actualidad en mi tarea como profesor de escritura creativa y capitán de barcos imaginarios: le pido a mis alumnos, tripulantes, pequeños esfuerzos semanales para que al final del curso, del viaje, al reunirlos todos se encuentren con una obra global, de cuya coherencia no deben preocuparse pues ese es mi trabajo, está incluido en la cantidad que pagan por el "pasaje". Imagino que Besson, con quien hablé más que ningún otro periodista y en su idioma natal (llevaba tantos meses sin hablar en francés que no fui capaz de resistir la tentación), no contó con ningún "capitán" para dar coherencia o equilibrio a "Un Chico Italiano", y por lo tanto fue él, para eso es un escritor profesional, quien se encargó tanto de tripular como de capitanear su barco hasta llevarlo a buen puerto. He recomendado el libro a todos mis alumnos, y también lo hago a cualquiera que quiera pasar un buen rato leyendo o desenredando el minucioso triángulo amoroso planteado por Besson, Un Escritor Francés; y confieso que sentí cierta envidia (teñida de tristeza) al comprobar como Francia -porque Francia tiene una Cultura, España no (hemos sido un país pobre, en vías de desarrollo, demasiados años)- cuida a sus autores. Como les mima, riega y abona hasta que pasan de arbustos a árboles imponentes. Y en eso se está convirtiendo Besson, en un árbol capaz ya de dar sombra. Espero con impaciencia su próximo trabajo.

 

 

 

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