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Un Escritor Francés
Hace aproximadamente un año apareció
en el mercado (MERCADO: ACTIVIDAD RELATIVA A LA COMPRAVENTA
DE BIENES O SERVICIOS) literario español un libro
que nacía de una idea absolutamente genial, a saber:
animar, dar vida, a los personajes que el celebérrimo
pintor norteamericano, Edward Hopper retrató
en el más famoso de sus cuadros: Nighthawks (Noctámbulos,
según la traducción al castellano más conocida,
Tiburones de la Noche si descompusiésemos la palabra
inglesa en dos). El escritor responsable de tan brillante como
audaz tarea -que tituló Final de Verano-
respondía al nombre de Philippe Besson,
quien este año, invitado por la siempre eficaz Alianza
Francesa, ha presentado en nuestro país su penúltimo
trabajo: Un Chico Italiano.
No había leído, aún no lo he hecho aunque
ya lo tengo en la mesilla de noche, Final de Verano cuando me
llegó esta última entrega traducida al español
de Philippe Besson gracias a los buenos oficios de Ana
Kuntz, la encargada de prensa de Alianza Literaria.
A pesar de que estaba tremenda, permanentemente, ocupado me
leí Un Chico Italiano de un tirón; es un libro
de doscientas páginas con letra grande y márgenes
amplios. Me gustó. Me gustó sobre todo
la estructura -está concebido como una pirámide
dividida en cuatro niveles que Besson llama "libros"
pues para eso él se mueve en el mercado de la literatura
y no en el de la arquitectura funeraria egipcia. Me gustó
porque aplica una técnica similar a la de Alejandro
Baricco en su libro más famoso: Seda;
es decir, que utiliza fragmentos breves, de poco más
de dos páginas, para finalmente armar un puzzle que -observado
en su conjunto- conforma una buena, correcta y agradable novela.
Y esa es precisamente la línea que sigo en la actualidad
en mi tarea como profesor de escritura creativa y capitán
de barcos imaginarios: le pido a mis alumnos, tripulantes, pequeños
esfuerzos semanales para que al final del curso, del viaje,
al reunirlos todos se encuentren con una obra global, de cuya
coherencia no deben preocuparse pues ese es mi trabajo, está
incluido en la cantidad que pagan por el "pasaje".
Imagino que Besson, con quien hablé más que ningún
otro periodista y en su idioma natal (llevaba tantos meses sin
hablar en francés que no fui capaz de resistir la tentación),
no contó con ningún "capitán"
para dar coherencia o equilibrio a "Un Chico Italiano",
y por lo tanto fue él, para eso es un escritor profesional,
quien se encargó tanto de tripular como de capitanear
su barco hasta llevarlo a buen puerto. He recomendado el libro
a todos mis alumnos, y también lo hago a cualquiera que
quiera pasar un buen rato leyendo o desenredando el minucioso
triángulo amoroso planteado por Besson, Un
Escritor Francés; y confieso que sentí
cierta envidia (teñida de tristeza) al comprobar como
Francia -porque Francia tiene una Cultura, España no
(hemos sido un país pobre, en vías de desarrollo,
demasiados años)- cuida a sus autores. Como les mima,
riega y abona hasta que pasan de arbustos a árboles imponentes.
Y en eso se está convirtiendo Besson, en un árbol
capaz ya de dar sombra. Espero con impaciencia su próximo
trabajo.
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