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Con Lo Que Hay
Estaba el otro día tomando unas cervecitas y disfrutando
de la excelente música en mi bar favorito de Madrid,
cuyo nombre no mencionaré porque aunque no soy tan popular
como Javier Marías me da pánico
que lo descubra demasiada gente y pierda encanto. Estaba casi
solo en el enorme piso de abajo -sólo para conocedores-
escribiendo en mi cuaderno de tapas de piel de cebú cuando
apareció Jorge Garra, el músico, y me contó
una preciosa historia acerca de la más celebrada canción
del grupo Clash. Un clásico ya, el London
Calling.
Jorge conocía al líder de los Clash de toda la
vida, desde que ambos eran adolescentes y habían compartido
mil aventuras de verano en una Almería aún ignota
para el turismo, y fue el propio Joe Strumer
quien le explicó porque London Calling
suena tan maravillosamente como suena. La historia es como sigue:
Andaban los Clash de gira europea, allá por los ochenta,
y Joe estaba hasta las mismísimas narices, quizá
hasta los mismísimos cojones, de que su colegazo, el
bajista Micke Jones, no se dignase a reponer
las cuerdas que le faltaban a su bajo. Jones aguantó
la gira entera tocando sólo con dos cuerdas; las quejas
de Strumer le entraban por un oído y le salían
por las fosas nasales. Pero Strumer, no en vano llegó
a ser el líder de uno de los grupos más carismáticos
del revolucionarios punk inglés, era hombre de recursos
por lo que decidió componer una canción en honor
al perezoso de su bajista; una canción que sólo
necesitase de dos cuerdas del bajo para ser interpretada. Así
nació el London Calling.
Me gusta la historia porque encierra toda una filosofía
de vida, como la "cámara pobre" en fotografía,
un recurso que han utilizado muchos grandes fotógrafos
para demostrar que lo que importa es el talento y no los medios
de los que se dispone. Se pueden también buscar equivalentes
en cine, y voy a tener la desfachatez de citarme a mí
mismo ya que soy el autor del largometraje más barato
de la historia: veinte mil pesetas del año ochenta y
siete, y eso que rodé en Nueva York y hasta salían
algunos actores conocidos (ninguno cobró, claro; las
veinte mil fueron para cintas, las pistolas que compramos en
Chinatown para el tiroteo final y el helicóptero al que
me subí para rodar un par de planos de relleno).
En cocina el CON LO QUE HAY es el origen de
platos tan populares como la paella. Y la gente que realmente
tiene personalidad vistiendo también suele aplicarla,
sabe utilizar lo que hay en el armario.
El exceso de medios ha hundido, abochornado, a muchísimos
creadores. Recuerdo el caso de Iván Zulueta
a quien tras finalizar Arrebato le dieron cincuenta
millones para la siguiente película que fue incapaz de
acabar. En cambio la falta de medios jamás ha sido, ni
será, un obstáculo para un creador. CON
LO QUE HAY se puede hacer magia, virguerías.
Canciones tan buenas como el London Calling
o películas como Arrebato. Imaginación
e ingenio, y quizá un puntito de atrevimiento o descaro;
el resto son zarandajas.
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