MI CLUB CERRADO
Únicamente cierra cuatro días al año,
navidad y nochebuena, nochevieja y año nuevo. En
navidad no suelo estar en Mad Madrid, sí en fin de
año. Son sólo cuarenta y ocho horas, durante
las que echo infinitamente de menos mis largos, la piscina,
el lugar adonde ir cuando quiero o necesito olvidarme del
mundo. En ningún otro momento aprecio con tanta claridad
lo que me gusta ser socio, y usuario, del maravilloso club
Canoe.
CANTAR EN LA CAMA
No siempre. A veces. El niño. Algunas veces cuando
está sobreexcitado y no puede dormirse, el niño
comienza a cantar. Primero quedo, y canciones melódicas,
pero al poco a voz en grito y un rock. No siempre me quedo
en el pasillo o en el cuarto de al lado a escucharlo; hoy
lo he hecho, hasta que la voz se ha ido desdibujando, perdiendo
volumen..., y entonces he entrado para arroparlo, mirarlo
felizmente dormido.
“No, no es cierto que nuestra vida
sea sólo un valle de lágrimas, como he oído
decir. La vida también es juego, locura, atrevimiento”. GUSTAVO MARTÍN GARZO. El jardín
dorado.
9 de enero de 2012
LORENZO RODRÍGUEZ
GARRIDO ME REGALA UN LIBRO
Sucedió el penúltimo día de otoño
del año 2011, habíamos quedado en Los Diablos
Azules donde yo debía llevar el cartel para la presentación
del premio Gavia Blanca prevista para el día 22,
pero Los Diablos estaban ausentes, la persiana metálica
bajada, y sin darnos cuenta echamos a andar, y también
sin darnos cuenta entramos en una librería famosa
por sus saldos, restos de ediciones, y Lorenzo
el Joven se lanzó sobre un grueso tomo de tapas azules
titulado Calle Mayor y firmado por Sinclair Lewis. Me lo
voy a comprar, porque la edición que tengo es mucho
peor y está bastante estropeada. Lewis fue el primer
premio Nobel norteamericano (me lo dijo él, yo no
soy tan culto). ¿No lo has leído?, pues te
lo voy a regalar. Y así sucedió, me lo compró
y un rato más tarde me firmaba su regalo en el agradable
Café del Parnasillo, su oficina secreta, y mientras
lo hacía no pude evitar la tentación de sacar
mi cámara y tomarle una foto.
EL AFORTUNADO VISITANTE
200.002
Prometí un regalo a quien fuera el visitante número
200002 de mi web, y mucho más rápido de lo
que esperaba me llegó un correo con un archivo adjunto
en el que estaba grabado “el pantallazo”. Me
lo enviaba Elena Rammstein, una de mis más brillantes
Tripulantes del pasado año y de la que aún
no he perdido la esperanza de recuperar este curso. El regalo,
según dije, sería a medida. Y lo será.
Pedazo de regalo, creo; tardará meses en poder hacerse
realidad, pero cuando eso suceda y se pueda tocar –porque
se podrá tocar- desvelaré en este mismo diario
el pequeño misterio que ahora acabo de crear.
“Las arrugas
en aquella sonrisa se ordenaban maravillosamente” PIERRE MICHON.
El origen del mundo.
16 de enero 2012
LA FELICIDAD DE OTRO
La empatía tiene algo de desgracia cuando quien la
padece o disfruta se cruza con alguien que es desgraciado,
lo que sucede con cierta frecuencia, y entonces el empático
se esfuerza –por un egoísmo desnaturalizado
y raro- en curar o aliviar esa tristeza; es el único
modo de no sufrirla él mismo. La empatía,
en su lado luminoso, tiene algo de premio cuando quien la
posee o es poseído por ella se cruza, sucede de vez
en cuando, con alguien que está muy contento e incluso
puntual y claramente feliz. Entonces el empático
no tiene que hacer ningún esfuerzo, ni curar a nadie,
sólo limitarse a sentirse también feliz, dejarse
contagiar, y eso es lo que me sucedió a mí
hace unos días cuando una de las escritoras de mi
editorial, la en tantas ocasiones triste, Amparo Baliño,
recibió el I Premio de Narrativa Gavia Blanca y lo
presentó ante el público en un infierno suave
llamado Los Diablos Azules, donde ella era roja, como una
llama que baila, igual que su libro, igual que su premio,
cada uno de los objetos subido hasta la altura de los ojos
en el doble pedestal de sus manos mientras miraba a la cámara.
XAUEN ES AZUL
Lo había leído en los libros, escuchado de
bocas entusiastas o ingenuas, pero hasta que no estuve allí
y lo vi con mis propios ojos fui incapaz de comprender la
exactitud de la leyenda. Era verdad, suavemente cierto...
Xauen, es azul.
¿Y si
la única cura posible fuese aceptar que no hay ninguna
cura posible?
SOSIEGO (antilibro)
23 de enero 2012
FOTOGRAFIANDO VACAS... Y A UN FANTASMA ATRAPADO
ENTRE TRES PALOS
....el fantasma...
“Mi única
amante real es la imaginación”
SOSIEGO (antilibro con tapas de vapor)
30 de enero
2012
LAS RAZONES DEL EDITOR
Entiendo que te cueste comprender
porque ningún editor haya hecho todavía una
oferta por tu AÑO DEL CAZADOR, Javier, ya sé
que en las entrevistas siempre te preguntan por ese libro
con el que te convertiste en el primer autor de la historia
de la literatura en escribir un cuento al día durante
un año, y probablemente venderías algunos
ejemplares. Pero tienes que ponerte en mi lugar: es un libro
de muchas páginas, que requerirá infinitas
horas de trabajo y además será caro de producir.
Todos estamos esperando, y yo no soy ninguna excepción,
que consigas entrar en los más vendidos con alguna
novela y entonces, te lo aseguro, hasta nos pelearemos para
ver quien publica y edita El año del Cazador.
Y esas eran las razones del editor, que –por supuesto–
después de doce años como profesional de la
escritura, acato y comprendo.
“Jugar
es el mejor de los alimentos... para la paz del alma”
SOSIEGO (antilibro)
6 febrero 2012
POMBO PRESENTANDO
SU NADAL
Los elementos son adversos, frío siberiano y viento
del mismo lugar. Camino ensombrerado y forrado de ropa desde
el 2 al 68 de la calle O´Donnell para asistir a la
presentación del Nadal.
Aún no sé que allí voy a encontrarme
a Lorenzo Rodríguez Garrido, Lorenzo El Joven, cuya
compañía siempre garantiza un excelente final
de velada. Llego tarde al salón del Círculo
de Lectores. José Antonio Marina está hablando
del libro, El temblor del héroe (Pombo vuelve el
héroe años después de su Héroe
de Mansard en las mansardas). No hay demasiada gente en
la sala, unas treinta y cinco personas, de las cuales conozco
a unas veinte (y saludo a quince, aproximadamente, cuando
termina el acto). Álvaro Pombo siempre es genial,
su fórmula es infalible: le basta con ser él
mismo. Compartí mesa con él en los últimos
Cursos de verano de El Escorial y fue divertidísimo.
Se le ve feliz mientras firma libros. Yo también
me sentía feliz, aunque fuera sin motivo. Acabé
en Galatea, de Príncipe de Vergara, con Lorenzo El
Joven, Juana Vázquez y su bonito pelo, y el señor
Francisco Balbuena. Intenté, junto a Lorenzo, un
paseo cuando nuestros compañeros se fueron; pero
se quedó en unos pocos metros. Demasiado viento y
demasiado frío.
TIGRE MANJATAN BY IRENE SANZ
Me trae el dibujo a clase. Ella, Irene, Irene Sanz, no ha
leído siquiera el libro, pero le pareció inspirador
lo un tigre con coleta. Esta es su interpretación
gráfica, que le agradezco y publico.
“Es más fácil
ocultar el desencanto que la dicha”
RUBÉN ABELLA, Baruc en el río.
13 de febrero 2012
TEMÍSTOCLES
PRESENTA UN LIBRO
Ante un compromiso doble lo más práctico suele
ser una fuga completa. El pasado viernes Lorenzo El Joven
presentaba Niños feroces, la última novela
de Lorenzo Silva, y a la misma hora y casi en el mismo sitio,
Mad Madrid es una ciudad perfecta para las duplicidades
y misterios, Temístocles presentaba Adultos Voraces,
del desconocido, pero excelente, escritor anglosajón
Lawrence Marlowe. Si iba a una..., y si iba otra... Así
que, claro, hice lo oportuno y me fugué a mi agradable
cueva donde me esperaban los totems de madera que esculpo
–con la mirada- durante el estío, y que cuando
las temperaturas bajan sacrifico despaciosamente en el hogar
de la chimenea. Acababa de echar a las llamas la madera
bautizada como Las mejillas del lama cuando me vino a la
memoria, o lo vi en el fuego, no puedo precisarlo, el día
en que conocí a Temístocles, el implacable
-pero amable- crítico literario. Me habían
avisado mis discretos allegados en el club Canoe que Temístocles
había comenzado a nadar con la pretensión
de impedir que se hiciera crónico un dolor de espalda
que ya había alcanzado la categoría de persistente.
Como nado sin gafas ni lentillas muy bien podría
haberme sucedido que un día hubiese elegido la misma
calle para nadar que Temístocles, chocado con él,
y tras la colisión dejarme ganar por la torpeza del
ciego y comenzar así una relación inadecuada
con uno de los críticos que más respeto. Hay
seis críticos más a los que respeto, pero
no voy a citarlos. El caso es que decidí llamar su
atención, y cuando Naiara, la chica de pelo felino
y andar tranquilo, me susurró que el crítico
estaba en la piscina, cogí un sombrero y me lancé
al agua –el sombrero es mi disfraz más conocido-
y nadé, lo juro, un par de largos sin que una sola
gota me salpicase por encima del cuello; y aprovechando
mi conocimiento del vaso de claros azulejos, salí
del agua sin necesidad de apoyar mis manos en ningún
sitio, gesto que sin duda los espectadores debieron interpretar
como una pirueta imposible, y me planté a menos de
diez centímetros de Temístocles, que me miró
primero asombrado, y luego sonriendo, tendiéndome
su mano fuerte y sincera.
-Es usted Javier Puebla, le sigo desde que fue finalista
del Nadal con Sonríe Delgado, ¡qué agradable
coincidencia!
¿Y quién era yo para estropearle al sabio
el momento? ¿qué sentido habría tenido
explicarle que nuestro encuentro podía ser, y lo
fue, agradable, pero en absoluto coincidencia?
PEQUEÑO EMPLEO
He aceptado un trabajo matinal en una biblioteca privada
de Escorial. Ordeno libros, escucho al propietario desvelar
retazos de su vida aristocrática –su última
pretensión es convertirse en personaje de una de
mis novelas- y no puedo evitar que, casi cada día,
me venga a la memoria lo que más vale la pobreza
del rico que la riqueza del pobre, porque sin duda el enorme
chalet situado en la ladera de Avantos conoció tiempos
mejores, y el mayordomo debió ser rápido y
joven, igual que la cocinera, pero... aún queda el
aura. Me ha prohibido, mi empleador, divulgar su nombre,
aunque alguna vez ya lo he escrito, cuando estaba en plena
redacción de la única novela con base histórica
que hasta el momento he intentado. Las cartas que tuvo la
generosidad de dejarme consultar y fotografiar, fueron peldaños
imprescindibles para la veracidad de mi relato, que se publicará...
pronto, espero (pedí permiso a mi jefe para no acudir
al trabajo, pues un editor me había convocado para
una comida secreta, y no sólo me lo concedió,
sino que insistió, es un gentleman, en pagarme el
día, y además la mañana siguiente me
regaló un extraño libro; muy extraño).
“Recuerda
que la inquisición no ha muerto; sólo duerme
un sueño ligero”
EDUARDO MENDOZA, El laberinto de las aceitunas.
20 de febrero de 2012
ESQUIVANDO EL CARNAVAL
No pienso escribir que me disgusta, o esté en contra,
del juego del carnaval; me encanta, pero... Pero este año
no estaba de humor, y sin proponérmelo conscientemente
lo había ido esquivando, moviéndome fuera
de sus territorios de influencia. Y ya era sábado,
casi medianoche, cuando me conté a mí mismo
que este año me había librado de la preceptividad
-eso es lo que no me gusta- de la fiesta. Pero siempre que
doy algo por hecho... Bajaba por la calle Granada y una
figura, creo que de mujer, salió de un portal cargada
con una bolsa de basura, llevaba una túnica plateada
hasta los pies y al verme retrocedió, hizo un gesto
rápido, cubrió el rostro con una máscara
negra y blanca, y me conminó: Puede parecer que simplemente
estoy bajando la basura, pero lo que en realidad estoy haciendo
es ¡salvando el mundo! Me faltaron reflejos para hacer
una foto, o quizá es que mi sonrisa se hizo tan grande
que no dejó espacio en la calle para que moviera
los brazos.
DOS VECES AUSENTE
Hace una semana, equivocadamente, escribí que no
había ido a la presentación de Niños
Feroces de Lorenzo Silva a cargo de Lorenzo Rodríguez
Garrido. Habría sido imposible que fuese hace una
semana, porque sucedió el viernes 17; y sin embargo,
también fallé en esta ocasión, en la
auténtica, a causa del tráfico, y de que me
tocó vivir un día raro, y de que nadie me
cogió el teléfono en el momento adecuado.
Pero acabo de estar chateando con Elena Rammstein, ella
si fue, y me ha dicho que Lorenzo El Joven estuvo muy gracioso,
y Lorenzo El Viejo, feliz y encantado. Fue en la librería
Alberti; ojalá hubiese estado.
“Hay que
concederse alguna alegría de vez en cuando, sobre
todo en los momentos difíciles; para darle aire a
los sueños y que se relaje el corazón”.
SOSIEGO, antilibro.
27 febrero 2012
JAVIER MÁRQUEZ Y EL MAD-MADRID RAT PACK
Estoy convocando en el Ernie´s Station, un local situado
en el número 10 de la calle Fuentes. Javier Márquez
Sánchez presenta LETAL COMO UN SOLO DE CHARLIE PARKER,
escoltado por Carlos Salem y Pedro de Paz. No cabe ni un
vaso de tubo cuando, quince minutos después de lo
anunciado, comienza el show. Porque es un show, de Paz y
Salem se pasan y roban la palabra, Márquez disfruta
como si estuviese en Las Vegas junto a Sinatra, Sammy Davis
y, sobre todo, Dean Martin. Letal como un solo de Charlie
Parker es la tercera novela de mi amigo Javier Márquez,
y –al parecer- es la mejor; la traducción al
alemán ya está firmada. Lo paso bien durante
el show, y lo paso bien después del show, viendo
viejos amigos, y conociendo a otros nuevos. Los dejo antes
de medianoche, tengo que subir a El Escorial, y mientras
camino hacia mi casa no puedo evitar sentirme orgulloso
de Márquez y su cuadrilla, han conseguido darle al
viejo Mad Madrid glamour, parecer ante nuestros ojos los
integrantes de un nuevo, y sui generis, Rat Pack español.
“Nunca
me lograré domar”
SOSIEGO (antilibro)
5 de marzo 2012
LA MESA EN LA QUE
ESCRIBO
La mesa en la que escribo es de dimensiones
más que generosas, un metro setenta y cinco de largo
por ochenta de ancho; nunca la había medido hasta
hoy que he decidido escribir sobre ella, pero siempre he
sabido que era muy grande. En África, Dakar, conoció
tres mudanzas y es inolvidable la imagen de cinco negros
-cinco tigres de Kasala- subiéndola a pulso por la
escalera de la que fue mi última residencia en Dark
Dakar; en el codo parecía imposible hacerla avanzar
y Kasala comenzó a lanzar gritos tribales para dirigir
a sus tigres, gritos que me hacían pensar en las
películas de Tarzán que veía cuando
era niño. Antes que mía la mesa fue de mi
padre, desde ella dirigía su agencia de aduanas,
Puebla Aduanas; él me la regaló cuando me
trasladé -recién casado- de Murcia a Madrid.
Ha estado conmigo en muchos lugares, he escrito en ella
más de una docena de novelas, centenares de artículos
y aún más centenares de relatos o cuentos.
A la derecha, sobre la mesa y apoyados contra la pared,
hay dieciocho diccionarios: sinónimos, inglés,
francés, latín, alemán, italiano, el
de uso del español de Seco, Andrés y Ramos,
y el de dudas de Manuel Seco; y uno de los diccionarios,
lo estoy mirando, no es tal, sino una gramática.
Dentro de la propia mesa, hay sitio para todo, está
posado el equipo de música marca JVC que compré
a mi regreso de África, y sobre los altavoces y la
pletina están Tintín y Maxkax, un buho sabio,
Kerchak (el padre simio de Tarzán), un robot, una
concha recogida en Mauritania, y una palometa que me regaló
Martin Scorssese cuando vivía en Nueva York. El ordenador
está en el centro de un escritorio de cuero repujado,
también un regalo: del genial encuadernador de coranes
Adama Diop. Hay un segundo ordenador, un MacAir, la libreta
donde planto mi Sosiego y el diario de piel que esconde
verdades (personales), dibujos y cuentos. Podría
escribir durante horas sobre esta mesa, un libro entero:
sus cajones infinitos, la grapadora, los cuencos y rotuladores
y lápices.... Pero no voy a hacerlo. Baste con esto.
HELENA
COSANO CON LOS HOMBROS AL DESCUBIERTO
Los miércoles de Salem, Carlos Salem, en los Diablos
Azules, siempre cuentan con la presencia de personas especiales,
personas que escriben o dicen hacerlo. La semana pasada
estuvo en el escenario mi amiga Helena, la autora de Cándida
Diplomática y Mariposas. Acudí a verla de
incógnito, no exactamente disfrazado sino tan solo
sin mi disfraz de hombre con sombrero; nadie me reconoció.
Disfruté escuchándola; estaba fascinante,
con sus hombros desnudos y la cabeza cubierta por un pequeño
sombrero.
“Cuando
escribo puedo oler el color”
ART BRIZ
12 de marzo de 2012
FICCIONES Esta
semana he estado en un club donde una cantante negra hacía
una personalísima versión de Time is on my
side y nos aseguraba a todos que mientras la siguiéramos
escuchando no pasaría para nosotros ni un solo segundo.
Esta semana mi familia ha descubierto que llevo cuatro años
mintiendo, sin acudir a la universidad. Esta semana me he
entrevistado en un parque con el capo supremo del servicio
secreto. Esta semana mis ojos se habían vuelto negros
y perdido su brillo, excepto cuando llovía y levantaba
la cabeza para mirar el cielo. Esta semana he pilotado,
por primera vez, un reactor. Esta semana me he acostado
todos los días después de las cinco de la
noche y no me he dormido hasta que, una hora después,
a mi chica le sonaba el despertador. Esta semana he sido
un santo y el más depravado pecador. Son recuerdos
que guardo en mi cabeza y he grabado en el alma o el corazón;
pero he olvidado lo que realmente ha sucedido. Así
debe de ser. Soy un escritor de ficción.
“Sólo
sobre el colchón de clavos vive el faquir. La comodidad
es siempre un indicio de mediocridad”
PAOLO SORRENTINO, Hanno tuti ragione.
19 de marzo de 2012
SCARPA
Me gusta quitarle la E al apellido de Escarpa, Gonzalo Escarpa,
y pronunciarlo con la ese silbante y peligrosa, Scarpa,
como si fuera extranjero, porque en realidad Scarpa es un
extranjero absoluto, un diferente, alguien imprevisible
y brillante, capaz de hacer una exposición de fotografía
en el pasillo de su casa o su oficina y que acudan las cámaras
de televisión a registrar el evento, que la prensa
se haga eco del nuevo y revolucionario espacio encontrado
o ideado por Scarpa; y luego vienen los artistas, haciendo
cola y suplicando para exponer en su pasillo mágico,
pasillo que yo recorro mientras Scarpa termina su clase
magistral sobre creación poética y entonces
se abre una puerta y veo sentado ante un ordenador a Sebastián
Fiorilli,
que me invita a entrar, me
tiende un poemario del que está terminando de corregir
las pruebas antes de que se edite en edición bilingüe,
y leo los versos, que saben a Vallejo, antes de que aparezca
Scarpa a llevarnos a un bar donde tiran buena cerveza y
los pinchos sólo valen dos euros. Estamos en el bar
hasta que los alumnos y el poeta Fiorilli se retiran, y
entonces comienza el gran slalom. Me es imposible aburrirme
en compañía de Scarpa, genial, profundo, indiferente
a su propia suerte, sorprendente. Ha alquilado un piso cuatro
plantas más arriba de su taller escuela, la Piscifactoria.
Hay una chimenea de mármol blanco como la nieve,
vistas sobre Madrid nocturno e iluminado, y la conversación
se prolonga, me revela cosas que nunca había imaginado,
me fotografía y le fotografío, hasta que me
doy cuenta que son las dos y cuarto y una novela me está
esperando en el estómago del ordenador que duerme
sobre mi mesa de trabajo. Me voy, pero me quedo; con Scarpa
no me siento extranjero ni raro, y eso –para mí-
es un absoluto milagro.
“No se
trata de escribir, se trata de vivir como un escritor”
SOSIEGO (antilibro de próxima publicación
en forma de libro; porque no hay nada tan literario como
la traición, sobre todo la traición a uno
mismo)
26 de marzo
SE PRESENTA UN LIBRO
Hay presentaciones, la mayoría, que son pura sosería
y muermo. Pero también hay algunas que parecen convocar
al mundo entero. La de Jorge Díaz, autor de La justicia
de los errantes, publicada por Plaza y Janés, fue
de las segundas. Llegue tarde, tardísimo a la Fnac,
pero no tan tarde como para perderme la fiestas en el Ernie
Station; donde ni siquiera me fue fácil entrar porque
estaba todo el mundo, desde el editor David Trías,
hasta los Casariego (Nico con unas patillas de bandolero
geniales), Van Monfort, Recaredo Veredas y Áurea,
Ignacio Martínez de Pisón, Carlota del Amo,
Beg Minguito, Antonio Gómez Rufo, Lorenzo el Joven,
Fran Balbuena, Helana Cosano, Isabel Camblor, José
Pazó.... mil periodistas, doscientos amigos... y
sólo cuatro camareros: cuando conseguí la
primera cerveza me supo como agua fría en el desierto.
En el bar de al lado, el Beer Station, había más
escritores y editores, Miguel Ángel Rodríguez
Matellanes era el más famoso del grupo. Aunque llegué
tarde a la presentación de La justicia de los errantes
lo cierto es que algo ya sabía del libro, había
leído hasta la página 111: “El odio
hace falta para sobrevivir” y estaba deseando llegar
a casa para seguir leyendo. Aunque Díaz siente más
afecto hacia su opera prima: Los números del elefante,
porque es una novela iniciática y de autor, en mi
opinión La justicia de los errantes es mejor como
producto, y los lectores -también los que presumimos
de gustos literarios- en el fondo preferimos siempre los
productos, los buenos productos, como el que Jorge Díaz
ha conseguido, uno de esos raros libros que, una vez empezados,
es imposible parar de leerlos.
MIS FRENOS
Me gusta apurar la frenada, es un modo sencillo de convertir
o transformar una existencia pausada y rutinaria en continua
aventura y riesgo. Como es natural, y por eso la aventura
de mi vida es auténtica, no siempre logro frenar
a tiempo: caigo por barrancos, me estrello contra otros,
se me rompen los nervios, me siento enfermo... Hoy es uno
de esos días, o más exactamente: hoy uno de
esos días que siguen a cuando no he conseguido frenar
a tiempo. Todavía más exactamente: hoy es
uno de esos días que siguen a un frenazo, en el último
momento, tan duro que lo raro sería que no me pusiese
enfermo.
Tiene su encanto, también, el sentirse débil
y acabado y enfermo. Tiene su encanto y fácil canto:
mis palabritas rotas teñidas de ironía y lamento.
Pero en realidad estoy pensando en otra cosa, revisando
carrocería, motor y -sobre todo- frenos, porque esta
noche, cuando me haya recuperado, cuando haya salido del
taller de mecánica rápida que es mi rutina,
y mi pensamiento, volveré a acelerar a la menor ocasión
o pretexto. Y esperaré, esperaré a pisar el
freno, hasta el último, ultimísimo, momento.
“No soporto
ninguna forma de desprecio”
AMÉLIE NOTHOMB, Una forma de vida.
2 de abril 2012
EL DÍA EN QUE
BESÉ A JERÓNIMO STILTON
Estaba borracho. No se puede empezar un texto diciendo que
besé a un ratón que escribe libros para niños
de ningún otro modo. Estaba borracho. Y probablemente
quien estuviese bajo la máscara o disfraz de ratón
Stilton también llevaría, al menos, unas cervezas
en el cuerpo. Sucedió en una de las clásicas
y tradicionales y deliciosas fiestas en el palacete de Planeta
con motivo del cierre anual de la feria del libro de Madrid.
Fue una vacilada sin importancia, de hecho quizá
sí que estaba alegre pero seguro que no borracho,
o al menos no tan borracho como ciertos heterónimos
(pienso en Art Briz, alias Tigre Manjatan. Pero guardo la
foto en el ordenador y el otro día apareció
fugaz y caprichosa en las olas del salvapantallas; y alguien
la vio.
-Papá ¿qué haces besando a Jerónimo
Stilton?
En primer lugar no sabía por aquel entonces que Stilton
fuera escritor, amén de personaje, ni había
oído hablar nunca de Elisabetta Dami, propietaria
de la idea que tantos libros ha producido ya. En segundo
lugar imaginé que debajo del disfraz había
una modelo bellísima sin ropa alguna, y ese es el
tipo de pensamiento capaz de ponerme besucón hasta
con una cómoda estilo Chipendale. En tercer lugar
-sí, lo admito- estaba borracho, hijo mío.
ABDUCIDO POR LA LITERATURA
No veo a nadie, excepto las reuniones semanales con los
dos grupos de escritores que capitaneo, me paso los días
solo, como solo, desayuno solo..., y si no me lo hubieran
dicho no me habría dado ni cuenta, porque estoy abducido
por la literatura, embarcado nada menos que en cuatro proyectos
a un tiempo: el primero es antiguo y tolerante, el segundo
lo practico hace cuatro o cinco o seis años (no sé),
el tercero, más difícil, ya lo había
probado, pero se me ocurrió un giro y me lancé
a la piscina, y el cuarto... el cuarto es el más
complicado, el verdadero desafío que me tiene abducido,
porque siempre había querido afrontarlo, aunque ahora
comprendo porque me zafaba, lo iba dejando para más
adelante: implicaba mucho esfuerzo, tensión veinticuatro
horas al día durante muchos días. Pero en
ello estoy, aguantando; y soy feliz incluso en los momentos
en los que me siento más desdichado.
Cuento lo anterior como disculpa, por si entran en este
diarioweb los amigos y amigas a quienes ni veo ni llamo.
Pido perdón, a todos. Pido perdón, pero ¡rápido!
Estoy embargado en cuatro proyectos literarios y bajo ningún
concepto o pretexto voy a permitirme descuidarlos.
“Los genios
nunca son tus vecinos”
JUAN VILLORO. Arrecife.
9 de abril 2012
DOS NOVELISTAS CONVERSAN
EN UNA LLUVIOSA TARDE DE LA SEMANA SANTA
-Estoy corrigiendo mi novela.
-Yo estoy terminando la mía.
-Hay partes que son mejorables.
-Eso es normal.
-Pero es algo absolutamente diferente.
-Igual que la mía.
Y ambos se ríen. Hasta que uno de ellos matiza:
-Eso no es muy bueno.
-¿El qué?
-La originalidad. A los editores no les gusta. Prefieren
que se parezca a algo que ya conocen y ha funcionado.
-Entonces será mejor que mintamos.
-Sí.
-Habrá que inventarse algún embuste creíble.
Si les digo que está en la estela del viento de Zafón
no se lo creerán.
-Claro que se lo creerán, aunque no se parezca nada.
¿A ti te gusta Zafón?
-No sé, no lo he leído. ¿Y a ti?
-No sé, no lo he leído. Oye, me tengo que
ir a casa, quiero seguir corrigiendo.
-Yo también tengo que irme. Estoy deseando leer tu
libro.
-Y yo el tuyo. Nos llamamos.
-Vale.
Levantan la mano en señal de despedida y se alejan
en direcciones opuestas. En la calle vacía y encharcada
sólo queda el murmurar de la lluvia.
“Hoy he
tenido un día bueno: lo agradezco pero no espero
que se repita mañana. O sí. No me importa”
SOSIEGO (antilibro)
16 de abril de 2012
EL OFICIO DE ESCRITOR
o POR QUÉ NO FUI A LA FIESTA DEL PREMIO PRIMAVERA
Llevo varios meses trabajando, de modo irregular, en la
biblioteca del conde de A. con la pretensión de ordenarla.
He encontrado libros increíbles, pero el adjetivo
increíble no se refiere sólo al manuscrito
de Goya, que probablemente es falso, datado en la época
de las pinturas negras, o las cartas, también manuscritas,
de reyes, poderosos y prelados; también lo aplico
a libros modernos -en la biblioteca privada de mi empleador
siguen entrando libros todos los días- como los relatos
de infancia de Roald Dahl en los que encontré un
párrafo que no pude evitar copiar en el cuaderno
que -casi siempre- llevo en el bolsillo. Dado que mi letra
es mala y ni yo mismo la entiendo quizá haya algún
error de transcripción respecto al texto original.
Pido disculpas, por si sucede, y copio: “La vida del
escritor es puro infierno en comparación con la de
un empleado y su sueldo fijo y su horario fijo. El escritor
tiene que obligarse a sí mismo a trabajar, establecer
horarios fijos o móviles y vencer la certeza de que
si no escribe nadie le reprenderá por ello. Si además
es un creador de ficción vivirá entre fantasmas
y aprensiones, y aunque se sienta muy seguro de sí
mismo nada le garantiza que mañana volverá
a tener nuevas y brillantes ideas. Bastan dos horas de escritura
para dejar extenuado a un autor de ficciones, y luego viene
lo peor: durante dos horas ha sido otro distinto, incluso
distinto de nacionalidad, edad y sexo, ha vivido en mundos
que sólo existen en su cabeza rodeado de personas
que sólo existen en su cabeza. Regresar a la realidad
es siempre traumático; y en general la encontrará
mezquina y torpe.”
Mezquina y torpe..., y a continuación Dahl justifica
el uso o abuso del alcohol para mitigar el sufrimiento que
supone el paso de un mundo a otro. Y califica de insensato
a cualquiera que piense dedicarse a ese oficio. Aunque,
termina, el premio es la libertad absoluta. Enorme premio,
opino yo.
Y por lo anterior, chocantemente, pero ahora lo explico,
no acudí a la fiesta de presentación del Premio
Primavera de Espasa; porque estoy escribiendo algo muy raro
y no me llegaba el ánimo para cambiar de mundo, bailar
sonrisas y estrechar manos. Sé que lo habría
pasado bien, habría visto a amigos, conocidos y extraños,
pero -repito- no me alcanzó el ánimo.
“Estoy
flojo. Me lo permito. Se descansa mejor estando flojo”.
SOSIEGO, antilibro laxo (ma non troppo)
23 de abril de 2012
DIEZ AÑOS DE
PRÓTESIS
Era un chaval David Panadero, Deivid Breadmaker según
lo llama Tigre Manjatan, cuando fundó una revista
negra y criminal y policíaca; tan deliciosa que no
debería haber tenido ninguna posibilidad de vivir.
Y no la tenía. Pero tampoco de morir; Panadero es
un luchador, capaz de salvar a quien quiere, a lo que quiere.
Y lo demuestra ahora, diez años después, Prótesis
aún sigue viva, en internet y en papel. Cuatro presentaciones
ha hecho para celebrarlo. Yo acudí a la última,
y llegué tarde, pero al menos pude ponerme la careta
de Daniel Fénix y hacerle una foto (en la que busco
el lado oscuro de Breadmaker). Felicidades hermano. Larga
vida a Prótesis.
RODEADO DE BUENOS
CONVERSADORES
En África era capaz de recorrer doscientos kilómetros
de desierto para citarme con un buen conversador. Había
buenos conversadores, claro, pero no era fácil encontrarlos.
En Madrid el pasado jueves recorrí once paradas de
metro, iba entretenidísimo corrigiendo una novela
y llegué tarde a mi destino: la presentación
del número del décimo aniversario de la revista
Prótesis; y como había llegado tarde le dije
a Rubén Sánchez Trigos y Lorenzo El Joven
que sí, que me quedaba a tomar una cerveza. Vale,
sí, otra también. No, no tengo hambre. Bueno,
me comeré un sandwich. ¿Con patatas? De acuerdo.
¿Un huevo? Bien, póngale un huevo. Estuve
casi seis horas, y la culpa la tuvieron los citados, pero
también Jorge y Mario, y la más joven de las
editoras españolas en activo. Todos conversadores
excelentes. Un lujo inesperado.
“Mi peor
vicio es el soñar despierto”
SOSIEGO, antilibro
UNA LLAMADA DESDE
CANADÁ
Acabo de entrar en el metro cuando suena el teléfono;
un número que no conozco, una voz que no conozco.
-¿Podría hablar con el señor Javier
Puebla?
-Yo soy Javier Puebla.
-Llamo desde Canadá...
y luego un nombre, es una mujer, y una explicación:
quieren incluir uno de mis relatos -MAMÁ-
en un libro de texto para el estudio del español
que se utilizará en múltiples universidades
y colleges; como ya sucede, con el mismo relato en Estados
Unidos hace bastante tiempo.
La llamada se corta. Intento devolverla pero el servicio
de Orange me da error. Vuelve a sonar el teléfono.
-Soy mayor, estoy algo sorda y usted habla muy rápido.
El plazo para entregar el libro se acaba hoy y quisiera...
Vuelve a cortarse la llamada. Guardo el teléfono
en el bolsillo. MAMÁ fue el primer cuento que publiqué
cuando empecé mi vida como escritor profesional.
Al día siguiente de salir el libro, colectivo, me
llamaron para comprar los derechos para hacer un corto.
Días después para traducirlo al inglés,
apareció en Spain. Y algo más tarde para usarlo
en las universidades y colleges norteamericanos. Un relato
que escribí en diez minutos, el número 125
de El año del Cazador de Cuentos. Se ha defendido
solo, mejor que los otros 364 relatos de mi libro más
buscado, aunque aún inédito. No creo que sea
el mejor, pero admiro que no me necesite para seguir existiendo.
“Hasta
en su falta de éxito muestra al mundo el mismo coraje
indómito”
Demetrio Soter, Kavafis.
EN PRIMAVERA LA NIEVE
Hace sol, una temperatura agradable, pero en el skyline
o línea del cielo u horizonte, brillan blancas las
cimas de las montañas cubiertas de nieve. Tan bonitas.
Así que me subo el coche, y conmigo mi pequeña
familia, y conduzco hacia Navacerrada, subo por el puerto
que hacía muchos años no escalaba, y llego
–llegamos- a la nieve. Mogollón de nieve, cuanta
nieve, qué divertida es la nieve. Compramos un simulacro
de trineo y el niño, también su madre, baja
rápido y divertido por las laderas blanquísimas,
y cuando emprendemos el camino de regreso hacia el coche
empieza a nevar, a nevar realmente aunque estemos en mayo,
cada vez con más intensidad y despiadadamente, el
viento despertándose, intentando robarme el sombrero.
Resulta lenitivo llegar al bar-refugio, pedir un chocolate
caliente, con churros, por supuesto, mientras miro entre
divertido y preocupado como una nube se ha posado sobre
nosotros, y sigue lloviendo. Ya nada tiene de divertido
cubrir el último tramo que nos separa del coche,
ni conducir en la niebla. Se agradece llegar al valle, que
el sol vuelva, y miro de otro modo la montaña, aún
difuminada y perdida en el interior de una nube. De lejos
era un dibujo perfecto, de cerca parecía aún
mejor, pero estaba llena de trampas. Como el mundo de la
literatura, cuando lo veía como lector apasionado:
perfecto; y lleno de trampas, como muy bien sé desde
que estoy dentro. Sin embargo me gusta pensar que, desde
lejos, quien me vea y me lea, pensará que soy uno
de los pocos afortunados habitantes de un mundo perfecto.
“Me
he cogido por el cuello y me he obligado a estar contento”
SOSIEGO, antilibro.
14 de mayo de 2012
EN UNA TERTULIA SOBRE
EL HUMOR EN LA LITERATURA
Me convoca Lorenzo El Joven,
junto a un escritor que no conozco -todavía- de nombre
Fernando San Basilio. A las cinco de la tarde en la sede
de Periodista Digital. Llego a las cinco menos cinco y empezamos
a grabar a las cinco cuarenta. No acudo en calidad de escritor
sino como editor, para hablar de los libros de mis autores.
Al parecer graban en video, compruebo que es verdad cuando
entro en la pecera, y luego lo cuelgan en el periódico
virtual y en Youtube; pues qué bien. Me alegra ir
como editor porque no me considero un escritor gracioso,
a diferencia del autor de Ángel Arteaga, autor de
Doli Cortés, álbum perdido, capaz de decir
cosas absolutamente serias de un modo tremendamente divertido.
Sin embargo cada vez que abro la boca se parten de risa
no sólo mis contertulios sino también la realizadora,
Marina López, a quien acabo cediendo mi sombrero
para que ocupe mi sitio en la foto souvenir que tengo la
exótica costumbre de hacer y luego pegar en este
diarioweb. Como me parece que se ríen demasiado me
pongo a comer galletas, en Periodista Digital tienen galletas,
mientras ellos hablan. Comer galletas me reconforta. El
oficio de escritor es duro, no siempre comemos. Al cabo
de media hora regreso a mi casa descontento con mi actuación
ante la cámara y con el estómago revuelto
de tanto comer galletas. No creo que me vuelvan a convocar,
pero si lo hacen comeré menos galletas y diré
cosas sesudas sobre el humor en la literatura, sobre todo
si me llaman para opinar sobre Nietzsche (y su sutil ironía),
Lao Tse (que es un socarrón) o Juan Ramón
Jiménez (siempre me ha parecido desternillante).
Como es natural bajo ningún concepto ni motivo me
pondré a bucear en internet para encontrar el video.
"Capturar
estrellas fugaces. Eso es lo que intenta siempre un artista" SOSIEGO, antilibro, público pero
impublicable. Javier Puebla