JAVIER PUEBLA
                     

ULTIMA ENTRADA:

Actualizado 14 de mayo de 2012
EN UNA TERTULIA SOBRE EL HUMOR EN LA LITERATURA

¡Vamos a pelear!
SOSIEGO (antilibro)

02 enero 2011

MI CLUB CERRADO
Únicamente cierra cuatro días al año, navidad y nochebuena, nochevieja y año nuevo. En navidad no suelo estar en Mad Madrid, sí en fin de año. Son sólo cuarenta y ocho horas, durante las que echo infinitamente de menos mis largos, la piscina, el lugar adonde ir cuando quiero o necesito olvidarme del mundo. En ningún otro momento aprecio con tanta claridad lo que me gusta ser socio, y usuario, del maravilloso club Canoe.

 

CANTAR EN LA CAMA
No siempre. A veces. El niño. Algunas veces cuando está sobreexcitado y no puede dormirse, el niño comienza a cantar. Primero quedo, y canciones melódicas, pero al poco a voz en grito y un rock. No siempre me quedo en el pasillo o en el cuarto de al lado a escucharlo; hoy lo he hecho, hasta que la voz se ha ido desdibujando, perdiendo volumen..., y entonces he entrado para arroparlo, mirarlo felizmente dormido.


“No, no es cierto que nuestra vida sea sólo un valle de lágrimas, como he oído decir. La vida también es juego, locura, atrevimiento”.
GUSTAVO MARTÍN GARZO. El jardín dorado.

9 de enero de 2012

LORENZO RODRÍGUEZ GARRIDO ME REGALA UN LIBRO
Sucedió el penúltimo día de otoño del año 2011, habíamos quedado en Los Diablos Azules donde yo debía llevar el cartel para la presentación del premio Gavia Blanca prevista para el día 22, pero Los Diablos estaban ausentes, la persiana metálica bajada, y sin darnos cuenta echamos a andar, y también sin darnos cuenta entramos en una librería famosa por sus saldos, restos de ediciones, y Lorenzo el Joven se lanzó sobre un grueso tomo de tapas azules titulado Calle Mayor y firmado por Sinclair Lewis. Me lo voy a comprar, porque la edición que tengo es mucho peor y está bastante estropeada. Lewis fue el primer premio Nobel norteamericano (me lo dijo él, yo no soy tan culto). ¿No lo has leído?, pues te lo voy a regalar. Y así sucedió, me lo compró y un rato más tarde me firmaba su regalo en el agradable Café del Parnasillo, su oficina secreta, y mientras lo hacía no pude evitar la tentación de sacar mi cámara y tomarle una foto.

EL AFORTUNADO VISITANTE 200.002
Prometí un regalo a quien fuera el visitante número 200002 de mi web, y mucho más rápido de lo que esperaba me llegó un correo con un archivo adjunto en el que estaba grabado “el pantallazo”. Me lo enviaba Elena Rammstein, una de mis más brillantes Tripulantes del pasado año y de la que aún no he perdido la esperanza de recuperar este curso. El regalo, según dije, sería a medida. Y lo será. Pedazo de regalo, creo; tardará meses en poder hacerse realidad, pero cuando eso suceda y se pueda tocar –porque se podrá tocar- desvelaré en este mismo diario el pequeño misterio que ahora acabo de crear.

“Las arrugas en aquella sonrisa se ordenaban maravillosamente”
PIERRE MICHON. El origen del mundo.

16 de enero 2012

LA FELICIDAD DE OTRO
La empatía tiene algo de desgracia cuando quien la padece o disfruta se cruza con alguien que es desgraciado, lo que sucede con cierta frecuencia, y entonces el empático se esfuerza –por un egoísmo desnaturalizado y raro- en curar o aliviar esa tristeza; es el único modo de no sufrirla él mismo. La empatía, en su lado luminoso, tiene algo de premio cuando quien la posee o es poseído por ella se cruza, sucede de vez en cuando, con alguien que está muy contento e incluso puntual y claramente feliz. Entonces el empático no tiene que hacer ningún esfuerzo, ni curar a nadie, sólo limitarse a sentirse también feliz, dejarse contagiar, y eso es lo que me sucedió a mí hace unos días cuando una de las escritoras de mi editorial, la en tantas ocasiones triste, Amparo Baliño, recibió el I Premio de Narrativa Gavia Blanca y lo presentó ante el público en un infierno suave llamado Los Diablos Azules, donde ella era roja, como una llama que baila, igual que su libro, igual que su premio, cada uno de los objetos subido hasta la altura de los ojos en el doble pedestal de sus manos mientras miraba a la cámara.

XAUEN ES AZUL
Lo había leído en los libros, escuchado de bocas entusiastas o ingenuas, pero hasta que no estuve allí y lo vi con mis propios ojos fui incapaz de comprender la exactitud de la leyenda. Era verdad, suavemente cierto... Xauen, es azul.

Xauen es azul. By Fenix, copyright.

¿Y si la única cura posible fuese aceptar que no hay ninguna cura posible?
SOSIEGO (antilibro)

23 de enero 2012

FOTOGRAFIANDO VACAS... Y A UN FANTASMA ATRAPADO ENTRE TRES PALOS

....el fantasma...

 

“Mi única amante real es la imaginación”
SOSIEGO (antilibro con tapas de vapor)

30 de enero 2012

LAS RAZONES DEL EDITOR

Entiendo que te cueste comprender porque ningún editor haya hecho todavía una oferta por tu AÑO DEL CAZADOR, Javier, ya sé que en las entrevistas siempre te preguntan por ese libro con el que te convertiste en el primer autor de la historia de la literatura en escribir un cuento al día durante un año, y probablemente venderías algunos ejemplares. Pero tienes que ponerte en mi lugar: es un libro de muchas páginas, que requerirá infinitas horas de trabajo y además será caro de producir. Todos estamos esperando, y yo no soy ninguna excepción, que consigas entrar en los más vendidos con alguna novela y entonces, te lo aseguro, hasta nos pelearemos para ver quien publica y edita El año del Cazador.
Y esas eran las razones del editor, que –por supuesto– después de doce años como profesional de la escritura, acato y comprendo.

“Jugar es el mejor de los alimentos... para la paz del alma”
SOSIEGO (antilibro)

6 febrero 2012

POMBO PRESENTANDO SU NADAL
Los elementos son adversos, frío siberiano y viento del mismo lugar. Camino ensombrerado y forrado de ropa desde el 2 al 68 de la calle O´Donnell para asistir a la presentación del Nadal. Aún no sé que allí voy a encontrarme a Lorenzo Rodríguez Garrido, Lorenzo El Joven, cuya compañía siempre garantiza un excelente final de velada. Llego tarde al salón del Círculo de Lectores. José Antonio Marina está hablando del libro, El temblor del héroe (Pombo vuelve el héroe años después de su Héroe de Mansard en las mansardas). No hay demasiada gente en la sala, unas treinta y cinco personas, de las cuales conozco a unas veinte (y saludo a quince, aproximadamente, cuando termina el acto). Álvaro Pombo siempre es genial, su fórmula es infalible: le basta con ser él mismo. Compartí mesa con él en los últimos Cursos de verano de El Escorial y fue divertidísimo. Se le ve feliz mientras firma libros. Yo también me sentía feliz, aunque fuera sin motivo. Acabé en Galatea, de Príncipe de Vergara, con Lorenzo El Joven, Juana Vázquez y su bonito pelo, y el señor Francisco Balbuena. Intenté, junto a Lorenzo, un paseo cuando nuestros compañeros se fueron; pero se quedó en unos pocos metros. Demasiado viento y demasiado frío.

El pelo de Juana Vázquez


TIGRE MANJATAN BY IRENE SANZ
Me trae el dibujo a clase. Ella, Irene, Irene Sanz, no ha leído siquiera el libro, pero le pareció inspirador lo un tigre con coleta. Esta es su interpretación gráfica, que le agradezco y publico
.


“Es más fácil ocultar el desencanto que la dicha”
RUBÉN ABELLA, Baruc en el río.

13 de febrero 2012

TEMÍSTOCLES PRESENTA UN LIBRO
Ante un compromiso doble lo más práctico suele ser una fuga completa. El pasado viernes Lorenzo El Joven presentaba Niños feroces, la última novela de Lorenzo Silva, y a la misma hora y casi en el mismo sitio, Mad Madrid es una ciudad perfecta para las duplicidades y misterios, Temístocles presentaba Adultos Voraces, del desconocido, pero excelente, escritor anglosajón Lawrence Marlowe. Si iba a una..., y si iba otra... Así que, claro, hice lo oportuno y me fugué a mi agradable cueva donde me esperaban los totems de madera que esculpo –con la mirada- durante el estío, y que cuando las temperaturas bajan sacrifico despaciosamente en el hogar de la chimenea. Acababa de echar a las llamas la madera bautizada como Las mejillas del lama cuando me vino a la memoria, o lo vi en el fuego, no puedo precisarlo, el día en que conocí a Temístocles, el implacable -pero amable- crítico literario. Me habían avisado mis discretos allegados en el club Canoe que Temístocles había comenzado a nadar con la pretensión de impedir que se hiciera crónico un dolor de espalda que ya había alcanzado la categoría de persistente. Como nado sin gafas ni lentillas muy bien podría haberme sucedido que un día hubiese elegido la misma calle para nadar que Temístocles, chocado con él, y tras la colisión dejarme ganar por la torpeza del ciego y comenzar así una relación inadecuada con uno de los críticos que más respeto. Hay seis críticos más a los que respeto, pero no voy a citarlos. El caso es que decidí llamar su atención, y cuando Naiara, la chica de pelo felino y andar tranquilo, me susurró que el crítico estaba en la piscina, cogí un sombrero y me lancé al agua –el sombrero es mi disfraz más conocido- y nadé, lo juro, un par de largos sin que una sola gota me salpicase por encima del cuello; y aprovechando mi conocimiento del vaso de claros azulejos, salí del agua sin necesidad de apoyar mis manos en ningún sitio, gesto que sin duda los espectadores debieron interpretar como una pirueta imposible, y me planté a menos de diez centímetros de Temístocles, que me miró primero asombrado, y luego sonriendo, tendiéndome su mano fuerte y sincera.
-Es usted Javier Puebla, le sigo desde que fue finalista del Nadal con Sonríe Delgado, ¡qué agradable coincidencia!
¿Y quién era yo para estropearle al sabio el momento? ¿qué sentido habría tenido explicarle que nuestro encuentro podía ser, y lo fue, agradable, pero en absoluto coincidencia?

PEQUEÑO EMPLEO
He aceptado un trabajo matinal en una biblioteca privada de Escorial. Ordeno libros, escucho al propietario desvelar retazos de su vida aristocrática –su última pretensión es convertirse en personaje de una de mis novelas- y no puedo evitar que, casi cada día, me venga a la memoria lo que más vale la pobreza del rico que la riqueza del pobre, porque sin duda el enorme chalet situado en la ladera de Avantos conoció tiempos mejores, y el mayordomo debió ser rápido y joven, igual que la cocinera, pero... aún queda el aura. Me ha prohibido, mi empleador, divulgar su nombre, aunque alguna vez ya lo he escrito, cuando estaba en plena redacción de la única novela con base histórica que hasta el momento he intentado. Las cartas que tuvo la generosidad de dejarme consultar y fotografiar, fueron peldaños imprescindibles para la veracidad de mi relato, que se publicará... pronto, espero (pedí permiso a mi jefe para no acudir al trabajo, pues un editor me había convocado para una comida secreta, y no sólo me lo concedió, sino que insistió, es un gentleman, en pagarme el día, y además la mañana siguiente me regaló un extraño libro; muy extraño).

“Recuerda que la inquisición no ha muerto; sólo duerme un sueño ligero”
EDUARDO MENDOZA, El laberinto de las aceitunas.


20 de febrero de 2012

ESQUIVANDO EL CARNAVAL
No pienso escribir que me disgusta, o esté en contra, del juego del carnaval; me encanta, pero... Pero este año no estaba de humor, y sin proponérmelo conscientemente lo había ido esquivando, moviéndome fuera de sus territorios de influencia. Y ya era sábado, casi medianoche, cuando me conté a mí mismo que este año me había librado de la preceptividad -eso es lo que no me gusta- de la fiesta. Pero siempre que doy algo por hecho... Bajaba por la calle Granada y una figura, creo que de mujer, salió de un portal cargada con una bolsa de basura, llevaba una túnica plateada hasta los pies y al verme retrocedió, hizo un gesto rápido, cubrió el rostro con una máscara negra y blanca, y me conminó: Puede parecer que simplemente estoy bajando la basura, pero lo que en realidad estoy haciendo es ¡salvando el mundo! Me faltaron reflejos para hacer una foto, o quizá es que mi sonrisa se hizo tan grande que no dejó espacio en la calle para que moviera los brazos.

DOS VECES AUSENTE
Hace una semana, equivocadamente, escribí que no había ido a la presentación de Niños Feroces de Lorenzo Silva a cargo de Lorenzo Rodríguez Garrido. Habría sido imposible que fuese hace una semana, porque sucedió el viernes 17; y sin embargo, también fallé en esta ocasión, en la auténtica, a causa del tráfico, y de que me tocó vivir un día raro, y de que nadie me cogió el teléfono en el momento adecuado. Pero acabo de estar chateando con Elena Rammstein, ella si fue, y me ha dicho que Lorenzo El Joven estuvo muy gracioso, y Lorenzo El Viejo, feliz y encantado. Fue en la librería Alberti; ojalá hubiese estado.

“Hay que concederse alguna alegría de vez en cuando, sobre todo en los momentos difíciles; para darle aire a los sueños y que se relaje el corazón”.
SOSIEGO, antilibro.

27 febrero 2012


JAVIER MÁRQUEZ Y EL MAD-MADRID RAT PACK
Estoy convocando en el Ernie´s Station, un local situado en el número 10 de la calle Fuentes. Javier Márquez Sánchez presenta LETAL COMO UN SOLO DE CHARLIE PARKER, escoltado por Carlos Salem y Pedro de Paz. No cabe ni un vaso de tubo cuando, quince minutos después de lo anunciado, comienza el show. Porque es un show, de Paz y Salem se pasan y roban la palabra, Márquez disfruta como si estuviese en Las Vegas junto a Sinatra, Sammy Davis y, sobre todo, Dean Martin. Letal como un solo de Charlie Parker es la tercera novela de mi amigo Javier Márquez, y –al parecer- es la mejor; la traducción al alemán ya está firmada. Lo paso bien durante el show, y lo paso bien después del show, viendo viejos amigos, y conociendo a otros nuevos. Los dejo antes de medianoche, tengo que subir a El Escorial, y mientras camino hacia mi casa no puedo evitar sentirme orgulloso de Márquez y su cuadrilla, han conseguido darle al viejo Mad Madrid glamour, parecer ante nuestros ojos los integrantes de un nuevo, y sui generis, Rat Pack español.


“Nunca me lograré domar”
SOSIEGO (antilibro)


5 de marzo 2012

LA MESA EN LA QUE ESCRIBO
La mesa en la que escribo es de dimensiones más que generosas, un metro setenta y cinco de largo por ochenta de ancho; nunca la había medido hasta hoy que he decidido escribir sobre ella, pero siempre he sabido que era muy grande. En África, Dakar, conoció tres mudanzas y es inolvidable la imagen de cinco negros -cinco tigres de Kasala- subiéndola a pulso por la escalera de la que fue mi última residencia en Dark Dakar; en el codo parecía imposible hacerla avanzar y Kasala comenzó a lanzar gritos tribales para dirigir a sus tigres, gritos que me hacían pensar en las películas de Tarzán que veía cuando era niño. Antes que mía la mesa fue de mi padre, desde ella dirigía su agencia de aduanas, Puebla Aduanas; él me la regaló cuando me trasladé -recién casado- de Murcia a Madrid. Ha estado conmigo en muchos lugares, he escrito en ella más de una docena de novelas, centenares de artículos y aún más centenares de relatos o cuentos. A la derecha, sobre la mesa y apoyados contra la pared, hay dieciocho diccionarios: sinónimos, inglés, francés, latín, alemán, italiano, el de uso del español de Seco, Andrés y Ramos, y el de dudas de Manuel Seco; y uno de los diccionarios, lo estoy mirando, no es tal, sino una gramática. Dentro de la propia mesa, hay sitio para todo, está posado el equipo de música marca JVC que compré a mi regreso de África, y sobre los altavoces y la pletina están Tintín y Maxkax, un buho sabio, Kerchak (el padre simio de Tarzán), un robot, una concha recogida en Mauritania, y una palometa que me regaló Martin Scorssese cuando vivía en Nueva York. El ordenador está en el centro de un escritorio de cuero repujado, también un regalo: del genial encuadernador de coranes Adama Diop. Hay un segundo ordenador, un MacAir, la libreta donde planto mi Sosiego y el diario de piel que esconde verdades (personales), dibujos y cuentos. Podría escribir durante horas sobre esta mesa, un libro entero: sus cajones infinitos, la grapadora, los cuencos y rotuladores y lápices.... Pero no voy a hacerlo. Baste con esto.

HELENA COSANO CON LOS HOMBROS AL DESCUBIERTO
Los miércoles de Salem, Carlos Salem, en los Diablos Azules, siempre cuentan con la presencia de personas especiales, personas que escriben o dicen hacerlo. La semana pasada estuvo en el escenario mi amiga Helena, la autora de Cándida Diplomática y Mariposas. Acudí a verla de incógnito, no exactamente disfrazado sino tan solo sin mi disfraz de hombre con sombrero; nadie me reconoció. Disfruté escuchándola; estaba fascinante, con sus hombros desnudos y la cabeza cubierta por un pequeño sombrero.

 

“Cuando escribo puedo oler el color”
ART BRIZ

12 de marzo de 2012

FICCIONES
Esta semana he estado en un club donde una cantante negra hacía una personalísima versión de Time is on my side y nos aseguraba a todos que mientras la siguiéramos escuchando no pasaría para nosotros ni un solo segundo. Esta semana mi familia ha descubierto que llevo cuatro años mintiendo, sin acudir a la universidad. Esta semana me he entrevistado en un parque con el capo supremo del servicio secreto. Esta semana mis ojos se habían vuelto negros y perdido su brillo, excepto cuando llovía y levantaba la cabeza para mirar el cielo. Esta semana he pilotado, por primera vez, un reactor. Esta semana me he acostado todos los días después de las cinco de la noche y no me he dormido hasta que, una hora después, a mi chica le sonaba el despertador. Esta semana he sido un santo y el más depravado pecador. Son recuerdos que guardo en mi cabeza y he grabado en el alma o el corazón; pero he olvidado lo que realmente ha sucedido. Así debe de ser. Soy un escritor de ficción.


“Sólo sobre el colchón de clavos vive el faquir. La comodidad es siempre un indicio de mediocridad”
PAOLO SORRENTINO,
Hanno tuti ragione.

19 de marzo de 2012

SCARPA
Me gusta quitarle la E al apellido de Escarpa, Gonzalo Escarpa, y pronunciarlo con la ese silbante y peligrosa, Scarpa, como si fuera extranjero, porque en realidad Scarpa es un extranjero absoluto, un diferente, alguien imprevisible y brillante, capaz de hacer una exposición de fotografía en el pasillo de su casa o su oficina y que acudan las cámaras de televisión a registrar el evento, que la prensa se haga eco del nuevo y revolucionario espacio encontrado o ideado por Scarpa; y luego vienen los artistas, haciendo cola y suplicando para exponer en su pasillo mágico, pasillo que yo recorro mientras Scarpa termina su clase magistral sobre creación poética y entonces se abre una puerta y veo sentado ante un ordenador a Sebastián Fiorilli,

que me invita a entrar, me tiende un poemario del que está terminando de corregir las pruebas antes de que se edite en edición bilingüe, y leo los versos, que saben a Vallejo, antes de que aparezca Scarpa a llevarnos a un bar donde tiran buena cerveza y los pinchos sólo valen dos euros. Estamos en el bar hasta que los alumnos y el poeta Fiorilli se retiran, y entonces comienza el gran slalom. Me es imposible aburrirme en compañía de Scarpa, genial, profundo, indiferente a su propia suerte, sorprendente. Ha alquilado un piso cuatro plantas más arriba de su taller escuela, la Piscifactoria. Hay una chimenea de mármol blanco como la nieve, vistas sobre Madrid nocturno e iluminado, y la conversación se prolonga, me revela cosas que nunca había imaginado, me fotografía y le fotografío, hasta que me doy cuenta que son las dos y cuarto y una novela me está esperando en el estómago del ordenador que duerme sobre mi mesa de trabajo. Me voy, pero me quedo; con Scarpa no me siento extranjero ni raro, y eso –para mí- es un absoluto milagro.


“No se trata de escribir, se trata de vivir como un escritor”
SOSIEGO (antilibro de próxima publicación en forma de libro; porque no hay nada tan literario como la traición, sobre todo la traición a uno mismo)

26 de marzo

SE PRESENTA UN LIBRO
Hay presentaciones, la mayoría, que son pura sosería y muermo. Pero también hay algunas que parecen convocar al mundo entero. La de Jorge Díaz, autor de La justicia de los errantes, publicada por Plaza y Janés, fue de las segundas. Llegue tarde, tardísimo a la Fnac, pero no tan tarde como para perderme la fiestas en el Ernie Station; donde ni siquiera me fue fácil entrar porque estaba todo el mundo, desde el editor David Trías, hasta los Casariego (Nico con unas patillas de bandolero geniales), Van Monfort, Recaredo Veredas y Áurea, Ignacio Martínez de Pisón, Carlota del Amo, Beg Minguito, Antonio Gómez Rufo, Lorenzo el Joven, Fran Balbuena, Helana Cosano, Isabel Camblor, José Pazó.... mil periodistas, doscientos amigos... y sólo cuatro camareros: cuando conseguí la primera cerveza me supo como agua fría en el desierto. En el bar de al lado, el Beer Station, había más escritores y editores, Miguel Ángel Rodríguez Matellanes era el más famoso del grupo. Aunque llegué tarde a la presentación de La justicia de los errantes lo cierto es que algo ya sabía del libro, había leído hasta la página 111: “El odio hace falta para sobrevivir” y estaba deseando llegar a casa para seguir leyendo. Aunque Díaz siente más afecto hacia su opera prima: Los números del elefante, porque es una novela iniciática y de autor, en mi opinión La justicia de los errantes es mejor como producto, y los lectores -también los que presumimos de gustos literarios- en el fondo preferimos siempre los productos, los buenos productos, como el que Jorge Díaz ha conseguido, uno de esos raros libros que, una vez empezados, es imposible parar de leerlos.

Jorge-Diaz-escritor


MIS FRENOS
Me gusta apurar la frenada, es un modo sencillo de convertir o transformar una existencia pausada y rutinaria en continua aventura y riesgo. Como es natural, y por eso la aventura de mi vida es auténtica, no siempre logro frenar a tiempo: caigo por barrancos, me estrello contra otros, se me rompen los nervios, me siento enfermo... Hoy es uno de esos días, o más exactamente: hoy uno de esos días que siguen a cuando no he conseguido frenar a tiempo. Todavía más exactamente: hoy es uno de esos días que siguen a un frenazo, en el último momento, tan duro que lo raro sería que no me pusiese enfermo.
Tiene su encanto, también, el sentirse débil y acabado y enfermo. Tiene su encanto y fácil canto: mis palabritas rotas teñidas de ironía y lamento. Pero en realidad estoy pensando en otra cosa, revisando carrocería, motor y -sobre todo- frenos, porque esta noche, cuando me haya recuperado, cuando haya salido del taller de mecánica rápida que es mi rutina, y mi pensamiento, volveré a acelerar a la menor ocasión o pretexto. Y esperaré, esperaré a pisar el freno, hasta el último, ultimísimo, momento.


“No soporto ninguna forma de desprecio”
AMÉLIE NOTHOMB, Una forma de vida.

2 de abril 2012

EL DÍA EN QUE BESÉ A JERÓNIMO STILTON
Estaba borracho. No se puede empezar un texto diciendo que besé a un ratón que escribe libros para niños de ningún otro modo. Estaba borracho. Y probablemente quien estuviese bajo la máscara o disfraz de ratón Stilton también llevaría, al menos, unas cervezas en el cuerpo. Sucedió en una de las clásicas y tradicionales y deliciosas fiestas en el palacete de Planeta con motivo del cierre anual de la feria del libro de Madrid. Fue una vacilada sin importancia, de hecho quizá sí que estaba alegre pero seguro que no borracho, o al menos no tan borracho como ciertos heterónimos (pienso en Art Briz, alias Tigre Manjatan. Pero guardo la foto en el ordenador y el otro día apareció fugaz y caprichosa en las olas del salvapantallas; y alguien la vio.
-Papá ¿qué haces besando a Jerónimo Stilton?
En primer lugar no sabía por aquel entonces que Stilton fuera escritor, amén de personaje, ni había oído hablar nunca de Elisabetta Dami, propietaria de la idea que tantos libros ha producido ya. En segundo lugar imaginé que debajo del disfraz había una modelo bellísima sin ropa alguna, y ese es el tipo de pensamiento capaz de ponerme besucón hasta con una cómoda estilo Chipendale. En tercer lugar -sí, lo admito- estaba borracho, hijo mío.

Gerónimo Stilton y Javier Puebla, de marcha por Mad Madrid.

ABDUCIDO POR LA LITERATURA
No veo a nadie, excepto las reuniones semanales con los dos grupos de escritores que capitaneo, me paso los días solo, como solo, desayuno solo..., y si no me lo hubieran dicho no me habría dado ni cuenta, porque estoy abducido por la literatura, embarcado nada menos que en cuatro proyectos a un tiempo: el primero es antiguo y tolerante, el segundo lo practico hace cuatro o cinco o seis años (no sé), el tercero, más difícil, ya lo había probado, pero se me ocurrió un giro y me lancé a la piscina, y el cuarto... el cuarto es el más complicado, el verdadero desafío que me tiene abducido, porque siempre había querido afrontarlo, aunque ahora comprendo porque me zafaba, lo iba dejando para más adelante: implicaba mucho esfuerzo, tensión veinticuatro horas al día durante muchos días. Pero en ello estoy, aguantando; y soy feliz incluso en los momentos en los que me siento más desdichado.
Cuento lo anterior como disculpa, por si entran en este diarioweb los amigos y amigas a quienes ni veo ni llamo. Pido perdón, a todos. Pido perdón, pero ¡rápido! Estoy embargado en cuatro proyectos literarios y bajo ningún concepto o pretexto voy a permitirme descuidarlos.

Javier Puebla escribiendo en el Palacio Gaviria.

“Los genios nunca son tus vecinos”
JUAN VILLORO. Arrecife.

9 de abril 2012

DOS NOVELISTAS CONVERSAN EN UNA LLUVIOSA TARDE DE LA SEMANA SANTA
-Estoy corrigiendo mi novela.
-Yo estoy terminando la mía.
-Hay partes que son mejorables.
-Eso es normal.
-Pero es algo absolutamente diferente.
-Igual que la mía.
Y ambos se ríen. Hasta que uno de ellos matiza:
-Eso no es muy bueno.
-¿El qué?
-La originalidad. A los editores no les gusta. Prefieren que se parezca a algo que ya conocen y ha funcionado.
-Entonces será mejor que mintamos.
-Sí.
-Habrá que inventarse algún embuste creíble. Si les digo que está en la estela del viento de Zafón no se lo creerán.
-Claro que se lo creerán, aunque no se parezca nada. ¿A ti te gusta Zafón?
-No sé, no lo he leído. ¿Y a ti?
-No sé, no lo he leído. Oye, me tengo que ir a casa, quiero seguir corrigiendo.
-Yo también tengo que irme. Estoy deseando leer tu libro.
-Y yo el tuyo. Nos llamamos.
-Vale.
Levantan la mano en señal de despedida y se alejan en direcciones opuestas. En la calle vacía y encharcada sólo queda el murmurar de la lluvia.


“Hoy he tenido un día bueno: lo agradezco pero no espero que se repita mañana. O sí. No me importa”
SOSIEGO (antilibro)

16 de abril de 2012

EL OFICIO DE ESCRITOR o POR QUÉ NO FUI A LA FIESTA DEL PREMIO PRIMAVERA
Llevo varios meses trabajando, de modo irregular, en la biblioteca del conde de A. con la pretensión de ordenarla. He encontrado libros increíbles, pero el adjetivo increíble no se refiere sólo al manuscrito de Goya, que probablemente es falso, datado en la época de las pinturas negras, o las cartas, también manuscritas, de reyes, poderosos y prelados; también lo aplico a libros modernos -en la biblioteca privada de mi empleador siguen entrando libros todos los días- como los relatos de infancia de Roald Dahl en los que encontré un párrafo que no pude evitar copiar en el cuaderno que -casi siempre- llevo en el bolsillo. Dado que mi letra es mala y ni yo mismo la entiendo quizá haya algún error de transcripción respecto al texto original. Pido disculpas, por si sucede, y copio: “La vida del escritor es puro infierno en comparación con la de un empleado y su sueldo fijo y su horario fijo. El escritor tiene que obligarse a sí mismo a trabajar, establecer horarios fijos o móviles y vencer la certeza de que si no escribe nadie le reprenderá por ello. Si además es un creador de ficción vivirá entre fantasmas y aprensiones, y aunque se sienta muy seguro de sí mismo nada le garantiza que mañana volverá a tener nuevas y brillantes ideas. Bastan dos horas de escritura para dejar extenuado a un autor de ficciones, y luego viene lo peor: durante dos horas ha sido otro distinto, incluso distinto de nacionalidad, edad y sexo, ha vivido en mundos que sólo existen en su cabeza rodeado de personas que sólo existen en su cabeza. Regresar a la realidad es siempre traumático; y en general la encontrará mezquina y torpe.”
Mezquina y torpe..., y a continuación Dahl justifica el uso o abuso del alcohol para mitigar el sufrimiento que supone el paso de un mundo a otro. Y califica de insensato a cualquiera que piense dedicarse a ese oficio. Aunque, termina, el premio es la libertad absoluta. Enorme premio, opino yo.
Y por lo anterior, chocantemente, pero ahora lo explico, no acudí a la fiesta de presentación del Premio Primavera de Espasa; porque estoy escribiendo algo muy raro y no me llegaba el ánimo para cambiar de mundo, bailar sonrisas y estrechar manos. Sé que lo habría pasado bien, habría visto a amigos, conocidos y extraños, pero -repito- no me alcanzó el ánimo.


“Estoy flojo. Me lo permito. Se descansa mejor estando flojo”.
SOSIEGO, antilibro laxo (ma non troppo)

23 de abril de 2012

DIEZ AÑOS DE PRÓTESIS
Era un chaval David Panadero, Deivid Breadmaker según lo llama Tigre Manjatan, cuando fundó una revista negra y criminal y policíaca; tan deliciosa que no debería haber tenido ninguna posibilidad de vivir. Y no la tenía. Pero tampoco de morir; Panadero es un luchador, capaz de salvar a quien quiere, a lo que quiere. Y lo demuestra ahora, diez años después, Prótesis aún sigue viva, en internet y en papel. Cuatro presentaciones ha hecho para celebrarlo. Yo acudí a la última, y llegué tarde, pero al menos pude ponerme la careta de Daniel Fénix y hacerle una foto (en la que busco el lado oscuro de Breadmaker). Felicidades hermano. Larga vida a Prótesis.

RODEADO DE BUENOS CONVERSADORES
En África era capaz de recorrer doscientos kilómetros de desierto para citarme con un buen conversador. Había buenos conversadores, claro, pero no era fácil encontrarlos. En Madrid el pasado jueves recorrí once paradas de metro, iba entretenidísimo corrigiendo una novela y llegué tarde a mi destino: la presentación del número del décimo aniversario de la revista Prótesis; y como había llegado tarde le dije a Rubén Sánchez Trigos y Lorenzo El Joven que sí, que me quedaba a tomar una cerveza. Vale, sí, otra también. No, no tengo hambre. Bueno, me comeré un sandwich. ¿Con patatas? De acuerdo. ¿Un huevo? Bien, póngale un huevo. Estuve casi seis horas, y la culpa la tuvieron los citados, pero también Jorge y Mario, y la más joven de las editoras españolas en activo. Todos conversadores excelentes. Un lujo inesperado
.



“Mi peor vicio es el soñar despierto”
SOSIEGO, antilibro

UNA LLAMADA DESDE CANADÁ
Acabo de entrar en el metro cuando suena el teléfono; un número que no conozco, una voz que no conozco.
-¿Podría hablar con el señor Javier Puebla?
-Yo soy Javier Puebla.
-Llamo desde Canadá...
y luego un nombre, es una mujer, y una explicación: quieren incluir uno de mis relatos -MAMÁ- en un libro de texto para el estudio del español que se utilizará en múltiples universidades y colleges; como ya sucede, con el mismo relato en Estados Unidos hace bastante tiempo.
La llamada se corta. Intento devolverla pero el servicio de Orange me da error. Vuelve a sonar el teléfono.
-Soy mayor, estoy algo sorda y usted habla muy rápido. El plazo para entregar el libro se acaba hoy y quisiera...
Vuelve a cortarse la llamada. Guardo el teléfono en el bolsillo. MAMÁ fue el primer cuento que publiqué cuando empecé mi vida como escritor profesional. Al día siguiente de salir el libro, colectivo, me llamaron para comprar los derechos para hacer un corto. Días después para traducirlo al inglés, apareció en Spain. Y algo más tarde para usarlo en las universidades y colleges norteamericanos. Un relato que escribí en diez minutos, el número 125 de El año del Cazador de Cuentos. Se ha defendido solo, mejor que los otros 364 relatos de mi libro más buscado, aunque aún inédito. No creo que sea el mejor, pero admiro que no me necesite para seguir existiendo.


“Hasta en su falta de éxito muestra al mundo el mismo coraje indómito”
Demetrio Soter, Kavafis.

EN PRIMAVERA LA NIEVE
Hace sol, una temperatura agradable, pero en el skyline o línea del cielo u horizonte, brillan blancas las cimas de las montañas cubiertas de nieve. Tan bonitas. Así que me subo el coche, y conmigo mi pequeña familia, y conduzco hacia Navacerrada, subo por el puerto que hacía muchos años no escalaba, y llego –llegamos- a la nieve. Mogollón de nieve, cuanta nieve, qué divertida es la nieve. Compramos un simulacro de trineo y el niño, también su madre, baja rápido y divertido por las laderas blanquísimas, y cuando emprendemos el camino de regreso hacia el coche empieza a nevar, a nevar realmente aunque estemos en mayo, cada vez con más intensidad y despiadadamente, el viento despertándose, intentando robarme el sombrero. Resulta lenitivo llegar al bar-refugio, pedir un chocolate caliente, con churros, por supuesto, mientras miro entre divertido y preocupado como una nube se ha posado sobre nosotros, y sigue lloviendo. Ya nada tiene de divertido cubrir el último tramo que nos separa del coche, ni conducir en la niebla. Se agradece llegar al valle, que el sol vuelva, y miro de otro modo la montaña, aún difuminada y perdida en el interior de una nube. De lejos era un dibujo perfecto, de cerca parecía aún mejor, pero estaba llena de trampas. Como el mundo de la literatura, cuando lo veía como lector apasionado: perfecto; y lleno de trampas, como muy bien sé desde que estoy dentro. Sin embargo me gusta pensar que, desde lejos, quien me vea y me lea, pensará que soy uno de los pocos afortunados habitantes de un mundo perfecto.

“Me he cogido por el cuello y me he obligado a estar contento”
SOSIEGO, antilibro.

14 de mayo de 2012

EN UNA TERTULIA SOBRE EL HUMOR EN LA LITERATURA

Me convoca Lorenzo El Joven, junto a un escritor que no conozco -todavía- de nombre Fernando San Basilio. A las cinco de la tarde en la sede de Periodista Digital. Llego a las cinco menos cinco y empezamos a grabar a las cinco cuarenta. No acudo en calidad de escritor sino como editor, para hablar de los libros de mis autores. Al parecer graban en video, compruebo que es verdad cuando entro en la pecera, y luego lo cuelgan en el periódico virtual y en Youtube; pues qué bien. Me alegra ir como editor porque no me considero un escritor gracioso, a diferencia del autor de Ángel Arteaga, autor de Doli Cortés, álbum perdido, capaz de decir cosas absolutamente serias de un modo tremendamente divertido. Sin embargo cada vez que abro la boca se parten de risa no sólo mis contertulios sino también la realizadora, Marina López, a quien acabo cediendo mi sombrero para que ocupe mi sitio en la foto souvenir que tengo la exótica costumbre de hacer y luego pegar en este diarioweb. Como me parece que se ríen demasiado me pongo a comer galletas, en Periodista Digital tienen galletas, mientras ellos hablan. Comer galletas me reconforta. El oficio de escritor es duro, no siempre comemos. Al cabo de media hora regreso a mi casa descontento con mi actuación ante la cámara y con el estómago revuelto de tanto comer galletas. No creo que me vuelvan a convocar, pero si lo hacen comeré menos galletas y diré cosas sesudas sobre el humor en la literatura, sobre todo si me llaman para opinar sobre Nietzsche (y su sutil ironía), Lao Tse (que es un socarrón) o Juan Ramón Jiménez (siempre me ha parecido desternillante). Como es natural bajo ningún concepto ni motivo me pondré a bucear en internet para encontrar el video.


"Capturar estrellas fugaces. Eso es lo que intenta siempre un artista"
SOSIEGO, antilibro, público pero impublicable. Javier Puebla

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Javier Puebla-La inutilidad de un beso. Segunda entrega de LA TRILOGIA DE EL TIGRE. Kafkiana, rara y -quizá- hasta genial.

Javier Puebla

Javier Puebla firmó la primera obra de mister Frederic Traum. Al parecer tiene amigos bastante poco recomendables

   
   

 

       
Carpe diem, visitante nº Que los hados guíen tus pasos