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Prólogo
Las páginas de este libro son un pulso. El pulso de un
ser humano con la vida. Cada capítulo, como sucede en
todos los libros de esta colección, Los Libros del Capitán,
puede funcionar independientemente (al modo de un relato o un
cuento), pero también como un escalón, como un
esfuerzo en ese pulso para averiguar Lo Que Ocultan Los Armarios,
en el que la protagonista de esta historia, Carmen, a veces
pierde, a veces gana, a veces siente frío y otras suda,
se sofoca y se deja ganar por la tormenta de la rabia.
Carmen, el personaje creado por Caridad Laínez Casanova,
posee una virtud incomparable: es cercano, asequible, real.
Todos conocemos a Carmen, a esa Carmen u otra Carmen; nos bastaría
con alargar la mano para tocar la suya, con alargar el brazo
para acariciar su hombro y quizá a continuación
apoyarnos en ese hombro redondo y suave sin reservas, para sentirnos
queridos, comprendidos, pues Carmen, la Carmen de Caridad Casanova
posee una calidad humana, un deseo e intención de bondad,
que conmueve. Pero que nadie vaya a pensar que a Carmen le falta
carácter, que no sabe divertirse, que no puede ser vengativa
y hasta despiadada. Esto es un pulso, como he dicho al principio,
y para desafiar a la vida en un pulso hay que tener el valor,
y la sabiduría, de utilizar, como hace Caridad Laínez
Casanova, todas las artes: desde la tristeza al sexo, desde
el amor al miedo. No entretengo más al lector, sé
que se ha acercado a estas páginas no para saber que
opino yo acerca de ellas, sino para encontrarse con Carmen,
con la prosa pausada e implacable de Caridad Laínez Casanova,
Caridad Casanova.
Javier Puebla
Setiembre, 2006.
Mad Madrid.
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